Los pies son la parte más vulnerable del cuerpo del deportista, pues están en constante actividad y reciben el impacto acumulado de cada paso o zancada. Dentro del cuidado de los pies en el deporte es aconsejable que los deportistas amateurs utilicen una zapatilla adecuada y procuren que los calcetines sean de algodón y número adecuado y que los cordones de sus zapatillas no estén demasiado apretados.

La aparición de ampollas es una situación que puede reducirse con una serie de cuidados en los pies previos a realizar cualquier deporte. En el caso de los deportistas no profesionales, las pocas horas dedicadas y la intermitencia de la actividad unidos a otros factores como el calor, la falta de transpiración, la piel sensible o el cambio tardío del calzado deportivo son premisas que pueden provocar que se deba detener la actividad deportiva cada cierto tiempo a causa de la aparición de ampollas.

La aparición de ampollas es una situación que puede reducirse con una serie de cuidados en los pies previos a realizar cualquier deporte.


Para evitarlo, los expertos recomiendan entre los diferentes cuidados para los pies al practicar deporte, escoger la zapatilla que más se adecue al tipo de actividad a realizar. También recomiendan procurar no estrenar zapatillas en una competición, utilizándolas antes en alguna actividad previa, puesto que el pie y la zapatilla deben adaptarse mutuamente antes de realizar una actividad especialmente intensa. De esta forma el deportista contribuye a evitar que aparezcan alteraciones a corto y medio plazo.

Aunque no se observe a simple vista, los materiales de la zapatilla deportiva y el sistema de amortiguación se degradan con el tiempo y con la utilización pierden capacidades. Esto puede comportar que la piel y las articulaciones sufran más de lo deseado y que puedan aparecer durezas o ampollas. Si la actividad es muy intensa, independientemente del número de horas que se dedique, el cambio de las zapatillas debe realizarse de manera más frecuente.

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