Los principales problemas en los pies al hacer el Camino de Santiago son:

 

Ampollas en el pie durante el Camino

Las ampollas en los pies son el problema o alteración más frecuente al hacer el Camino de Santiago. Cualquier persona que haya realizado el Camino ha sufrido una ampolla en sus pies. Prácticamente en su totalidad aparecen por un problema de fricción entre los diferentes planos de los tejidos así como entre la piel y el calcetín o entre el calcetín, la zapatilla y la piel.

 

Durezas en los pies y Callos

Las durezas en los pies y los callos se producen por un aumento de la presión en una zona determinada del pie. Cuando realizamos el Camino de Santiago debemos tener en cuenta que vamos a utilizar un calzado que no es el nuestro habitual y que ello puede provocar alguna zona de presión que normalmente no tenemos. Por esta razón no es conveniente estrenar calzado en el Camino, para evitar la aparición de durezas en los pies o callos.
CONSEJOS COMPEED®: la utilización de apósitos Compeed® contra las durezas en los pies y callos nos permitirá poder acabar nuestro objetivo.

 

Juanetes en los pies

El juanete o “halux valgus” es una deformidad del primer dedo del pie. Normalmente tiene un origen genético y se tiene que tener en cuenta a la hora de elegir calzado. Éste tiene que ser lo más ancho posible en la zona del metatarso para evitar que aparezcan juanetes en los pies.

 

Pies planos y Pies Cavos

Los pies planos se definen como una disminución del arco plantar fisiológico del pie, mientras que en los pies cavos el arco plantar fisiológico del pie aumenta. Esto comporta que la superficie de apoyo del pie sea mayor en el caso de los pies planos y menor en los pies cavos, por lo tanto puede provocar que nos apoyemos en zonas que no están preparadas para dichas cargas y que aparezcan durezas y callos. Si sufres alguno de estos problemas en los pies, antes de realizar el Camino debes consultar con un podólogo con el fin de que te realice un estudio personalizado para poder tomar las medidas necesarias para minimizar los apoyos que te provocan tanto el pie plano como el pie cavo.

 

Pies recalentados

Los pies recalentados y cansados se producen por un aumento de la actividad y de la temperatura en los pies. Es habitual que con el aumento de actividad que puede suponer una etapa del camino y las temperaturas mantenidas durante mucho tiempo por el pie, se llegue a tener esta sensación. Lo mejor es seguir los consejos generales para proteger tus pies durante el Camino, para evitar tener los pies recalentados o cansados.

 

Pies Secos

Para evitar los problemas de pies secos es importante hidratarlos bien no solo después de cada etapa sino también antes de comenzar. La piel de tus pies lo agradecerá y evitarás problemas de grietas en los pies y alteraciones de otro tipo debido a la sequedad de la piel. Para evitar tener pies secos hay que utilizar cremas hidratantes que minimicen la sequedad de dicha zona.

 

Tobillos hinchados

Tener los tobillos hinchados en el Camino es una alteración también frecuente por el esfuerzo realizado por parte del organismo durante una etapa. Para evitarlo debemos seguir las pautas de los consejos generales para la protección del pie durante el Camino y no utilizar ningún elemento que no permita la circulación de la sangre como, por ejemplo, calcetines demasiado apretados. Por otra parte, los baños de agua fría al finalizar la etapa deberían ser obligatorios para favorecer una gimnasia vascular además de poder dormir con una ligera elevación de las piernas, esto evitará que tengamos los tobillos hinchados antes y después de cada etapa.

 

Plantillas anatómicas

Si utilizas habitualmente plantillas anatómicas es aconsejable que en el Camino lleves unas plantillas anatómicas de recambio ya que se pueden dar circunstancias que te hagan recurrir a ellas. También prueba antes de iniciar el camino las plantillas anatómicas en el calzado que vayas a utilizar y comprueba que se adaptan perfectamente. Si no fuese así, deberías encontrar el calzado que se adapte a la plantilla y no al revés.

 

Artrosis en los pies

La artrosis se define como una degeneración de la articulación. De forma general en los procesos artrósicos no están aconsejados ejercicios de mucha intensidad y duración, así que para el Camino, si padeces de artrosis en los pies las etapas deberían ser mucho más cortas y siempre respetando el umbral del dolor.

 

Fascitis Plantar

La fascitis plantar es una irritación del tejido grueso en la planta del pie. Si durante el Camino sufres de una fascitis plantar puedes minimizar sus efectos aplicando hielo en la planta del pie y realizando masajes en la zona con algún elemento como puede ser una pelota de tenis o un rodillo. También -y bajo prescripción médica- podrías tomar algún antiinflamatorio para reducir el dolor y ponerte en manos de un podólogo o fisioterapeuta para determinar el porqué de la fascitis plantar y su tratamiento.

 

Uña encarnada

Cuando una uña se encarna puede causar mucho dolor. Para evitar una uña encarnada lo más importante es que las uñas estén bien cortadas y que no se produzca una presión excesiva sobre la cara lateral de las uñas (sobre todo la del primer dedo del pie). Por ello el calzado utilizado no debe ser demasiado estrecho en la punta porque puede favorecer dicha presión y la consiguiente aparición de la uña encarnada.