1. Por qué es importante hidratarse. La falta de hidratación puede provocar cansancio, sensación de malestar general, piel seca y en ocasiones desorientación.
  2. Constante hidratación. Hidratarse antes, durante y después de la jornada es vital para el organismo. Una pérdida del 1% de agua en nuestro cuerpo equivale a una pérdida del 10% de la fuerza muscular.
  3. Aumenta la hidratación los días previos. En los tres o cuatro días previos al inicio del Camino es recomendable la ingesta líquidos de manera periódica (especialmente agua).
  4. Antes de cada etapa, qué tomar. Hay que beber un par de vasos de líquido una o dos horas antes de iniciar la actividad. Se recomienda beber dos vasos 10 minutos antes y la cantidad equivalente a un vaso cada 30-40 minutos aproximadamente durante el desarrollo de la jornada.
  5. Además de agua. Durante el ejercicio continuado, el agua es tan importante como los hidratos de carbono. Un buen consejo de hidratación, además de beber agua es tomar otras bebidas energéticas con electrolitos para recuperar los hidratos de carbono y las sales minerales pérdidas durante el ejercicio.
  6. Sé más rápido que la sed. No hay que esperar a tener sed para beber. La sensación de sed aparece cuando el cuerpo ha comenzado a deshidratarse y ha perdido una cantidad de agua considerable.
  7. Temperatura ideal. Para una correcta hidratación es recomendable que la bebida se mantenga fresca, por lo que lo ideal es llevar una cantimplora adecuada que mantenga el agua fría.
  8. Huye de los líquidos templados. Es importante evitar beber líquidos calientes, tomar cafés durante las etapas o bebidas gaseosas…
  9. Es importante cerciorarse de que las fuentes, manantiales o arroyos que encontramos en el Camino sean de agua potable.